Cofradía Penitencial de Jesús Crucificado y Nuestra Madre Dolorosa

Erección canónica
22 de marzo de 1953

Sede canónica
Templo de San Francisco

Sede social
Atrio de San Francisco, s/n, 34001, Palencia

Hermano/a Mayor
D. Antonio Motila Matía

187 hermanos y hermanas

Hábito
Tunica blanca abotonada en azul celeste. Capa azul celeste con anagrama bordado a la altura del corazon. Capillo blanco, con remate en cuadrado, a la altura del pecho. Cingulo compuesto de dos cordones, uno blanco y otro azul celeste, entrelazados, cruz de madera colgada del cuello en cordon azul celeste, sandalias de esparta en color blanco, abiertas, tipo franciscanas o bien pies descalzos.

HISTORIA

La COFRADÍA PENITENCIAL DE JESÚS CRUCIFICADO Y NUESTRA MADRE DOLOROSA, se funda en el año 1953, relacionada con el ámbito de la Compañía de Jesús y las Congregaciones Marianas de los Luises de Palencia. Su sede canónica es el templo de San Francisco, ocupando las imágenes titulares una de las primeras capillas que hay a los pies de este grandioso templo. Se organiza su actividad como cofradía penitencial desde el 1 de febrero de 1953. En dicha fecha, se celebra una primera reunión en la que participan trece jóvenes palentinos pertenecientes a la Congregación Mariana de San Luis Gonzaga. En Compañía de su Director Espiritual, y futuro presidente de la cofradía, P. Fernández Álvarez, tratan la creación de una Cofradía Penitencial y eligen una Junta para que realice las gestiones oportunas, encaminadas a la creación de la proyectada Cofradía. El 22 de marzo de 1953 tiene lugar un Cabildo General con numerosa asistencia, especialmente de jóvenes. En el mismo, queda oficialmente constituida la Cofradía y aprobado su primer eglamento. Es éste el momento en el que comienza su andadura esta nueva hermandad penitencial. El primer Hermano Mayor será D. Antonio Mencía Espinel, y se consideró a todo aquel que ingresó en esta cofradía antes del Domingo de Pasión de 1953 como hermano fundador. Los primeros estatutos serán reformados en 1997, y desde 1998 organiza en la jornada del Lunes Santo su procesión de las Cinco Llagas, de gran arraigo, a pesar de su juventud, en nuestra Semana Santa.