H. F. Virgen de la Piedad

Nuestra Señora de los Ángeles

Esteban Sánchez Rosado, 2017

Procesiones en que puede verse

MIÉRCOLES SANTO
Luz y Tinieblas

SÁBADO SANTO
La Soledad de la Virgen

Descripción

La imagen de Ntra. Sra. de los Ángeles está realizada en terracota y madera policromada por el joven imaginero sevillano Esteban Sánchez Rosado. Se inspira en las obras de Montes de Oca, y como tal presenta un gran realismo anatómico, esmerado tratamiento de los rasgos faciales, actitud solemne y estática, y cuidada policromía. Destaca por su agudo gesto de dolor, un óvalo afilado en su extremo inferior, pómulos hundidos, ojos enrojecidos por el llanto, párpados hinchados, cuello estilizado con marcada contracción de los músculos, labios entreabiertos en señal de emitir un gemido de dolor, gran crispación en las manos, mentón prominente, y nacaradas carnaciones. Salvo el episodio de la Anunciación, el Evangelio no narra otro suceso donde Nuestra Señora tenga trato directo con los ángeles; es la piedad cristiana la que, en algunos relatos píos, quiere que Ella conviva con los ángeles en algunos hechos de su vida, desde el nacimiento de Jesús, pasando por la huida a Egipto y así hasta antes de su propia muerte. María es Reina de los Ángeles, criaturas llenas de santidad y perfección, porque así lo ha dispuesto Dios. Después de su muerte y Asunción, al ser coronada por la Santísima Trinidad como Reina y Señora de la creación, los Santos Ángeles han quedado bajo su autoridad y ellos la aman y se gozan infinitamente de estar a su servicio. Tras su conversión, y buscando discernir su vocación, San Francisco tiene cierta predilección por restaurar algunas capillas: San Damián, San Pedro y Santa María de los Ángeles. Esta última capilla se ubicaba en el Monte Subasio, en el valle de Espoleto, y era propiedad de los benedictinos. El nombre de Porciúncula, como así se la conocía, significa “porción”, y como tal fue cedida a san Francisco para que su Orden tuviera un lugar que le diera respaldo jurídico. En ella, el Santo tuvo la seguridad de ejercer su carisma de la santa pobreza, y también en ella Nuestra Señora le concedió su protección especial después de pedírselo insistentemente. Además, en este lugar se estableció el primer grupo de seguidores de Francisco y Santa Clara de Asís hizo su profesión religiosa. Por ello, se la conoce como la cuna de la Orden Franciscana, “cabeza y madre de todas las iglesias franciscanas”.