Hermandad de la Sentencia

Viernes de Pasión | 21 h.

La Sentencia

Recorrido
Catedral, Jorge Manrique, Juan de Castilla, Barrio y Mier, Mayor, Pza. León, Avda. Antigua Florida, Avda. Santander, Villacasares, Floridablanca, Don Pelayo, Paseo del Otero, María Estela.

Actos
[21:20] Ofrenda a Ntra. Sra. de la Esperanza.
[22:30] Lectura de la Sentencia.

Marcos de Interés
[21:00] Salida Catedral.
[21:20] Ofrenda a Ntra. Sra. de la Esperanza - Agustinas Recoletas.
[22:30] Lectura de la Sentencia S. Agustín.
[00:30] Oración de Difuntos y Entrada María Estela.

A la caída de la noche, rodeado por un fervor que, a pesar de la juventud tanto de la imagen como de la propia Hermandad, se ha ido consolidando poco a poco, sale el Cristo de la Sentencia de la S. I. Catedral a dónde previamente ha sido traslado, montado y velado en las horas previas a su estación de penitencia. Acompañado por los sones de la Banda de Cornetas y Tambores del Santísimo Cristo de la Buena Muerte, que recibió en nombramiento como Hermana Honoraria de la cofradía, se dirige a un paso lento, propio de los pasos a costal, hacia el interior del barrio del Ave María. A la mitad del recorrido la procesión se detiene unos instantes para la realización del acto central, la lectura de la Sentencia de Nuestro Señor Jesucristo por parte de Poncio Pilatos, a partir de los textos del libro “El drama de Jesús”, de José Julio Martínez. Una vez efectuado el acto de la Sentencia, el cortejo continúa su camino, recorriendo su barrio, para regrasar de nuevo a su sede canónica, la Iglesia Parroquial de Santa María Estela.

ESENCIA

La procesión conmemora, mediante un acto penitencial dedicado a la Sentencia de Cristo, el pasaje evangélico en el que Jesús es injustamente condenado por Poncio Pilato a morir crucificado, abriendo así el camino hacia la Cruz.

Ojos que se encuentran con los de un Jesús, herido y magullado, condenado por nuestras culpas a una injusta sentencia. Labios que hoy se sellan, y solo aciertan a pronunciar, en un tímido susurro, una súplica de perdón hacia el Padre, porque una vez más, ante el reo, no sabemos lo que hacemos. Pies que, en su dolor, llevan el tormento del camino, que hoy se hace más intenso ante el anuncio de una irremediable pasión. Hombros que, una vez más, después de tantas generaciones, llevan sobre ellos el peso de toda una Semana Santa que hoy hace que nuestra ciudad vuelva a reinventarse a sí misma... En definitiva, gozo interior ante la expectativa del estreno, que es más bien un reestreno de emociones, de pálpitos, de sentimientos, de experiencias. Todo está listo. Sobran las palabras ante el alud de sensaciones que hoy comienza a vivirse en nuestras calles.

Imaginería

Nuestro Padre Jesús de la Sentencia