Cofradía Jesús Nazareno

Viernes Santo | 01 h.

Silencio y Penitencia

Recorrido
Jesús Nazareno, Pza. S. Pablo, Hermanos Madrid, Pza. Juan XXIII, Mayor Antigua, Sto. S. Pedro, Pza. Inmaculada, Catedral, Sta. Teresa de Jesús, Pza. Carmelitas, Sto. Domingo de Guzmán, Pza. S. Pablo, Jesús Nazareno.

Actos
[01:00] Salida. Capilla de Jesús Nazareno.
[01:45] 1ª Caída. Palacio Episcopal.
[02:10] 2ª Caída. Plaza de San Antolín.
[02:40] 3ª Caída. Interior de la S. I. Catedral (frente al Santísimo).
[03:00] Soneto y Entrada. Capilla de Jesús Nazareno.

Marcos de Interés
[02:30] Calle Santo San Pedro.

La procesión sale formada del interior de la capilla de la Cofradía a la una de la madrugada en la noche del Jueves al Viernes Santo. En la capilla, momentos antes de la salida, todos los hermanos hacen un juramento de silencio ante el Abad, que se deberá mantener durante toda la procesión. Después de este sencillo acto, se abre la puerta solemnemente tras unos golpes secos en la misma y unos toques de tararú desde la Plaza de San Pablo. La marcha se inicia con la salida de la Cruz de Guía. Detrás de ella hace su aparición el paso de Jesús Nazareno, “El Viejo”. Escoltando al paso en los cuatro vértices van situados otros tantos cofrades portando un farol. Detrás se sitúa el hermano que lleve el timbal y será quien marque el paso de los hermanos que vayan cargando. Inmediatamente va el Abad de la Cofradía asistido y acompañado por el resto de los cofrades. Las cofradías penitenciales de la ciudad son invitadas, como en el resto de procesiones, a participar en este desfile procesional. La procesión se cierra con el estandarte de la Cofradía. El trayecto ronda el kilómetro y medio y se realizan seis paradas en las que cambian los hermanos que portan el paso. Una vez finalizada la procesión se vuelve a la capilla de la Cofradía. A las puertas de la misma el paso se detiene y estando el paso a hombros de los cofrades se lee el soneto a Jesús Nazareno, obra de Félix Buisán Cítores, leído anteriormente. El silencio durante la procesión es sobrecogedor, roto solamente por el toque de la trompeta y por el esfuerzo de los hermanos que representan las tres caídas que nos relatan los evangelios y que tuvo Jesús en su camino al calvario. Espectacular es también el escenario sobre el que se rodea la procesión. Las luces de las calles por las que discurre son apagadas, y se invita a todos los vecinos a que las iluminen con velas aceras y balcones, que son los únicos acompañantes de los hermanos. La genuflexión o caídas se han representado en varios lugares del recorrido y desde los últimos años se realizan en el Palacio Episcopal, en la Plaza de San Antolín y en el interior de la S.I. Catedral, frente al Santísimo. Esta última caída es, sin lugar a dudas, la más espectacular. En la oscuridad de la noche, en el silencio de la misma, los hermanos saludan al Santísimo con la tercera caída. Al término de cada caída, se lee una pequeña oración y se reza por la superación de muchos de los males que rodean a nuestra sociedad: la lucha contra el hambre, contra la pobreza, contra cualquier tipo de escarnio. Finalmente, después de dos horas largas de procesión, los hermanos y visitantes se trasladan a la plaza de San Pablo, donde con las luces ya encendidas y junto al sonido del celo se recita el soneto al reo de muerte que camina con sufrimiento hacia su destino final. Es una procesión muy emotiva que finaliza en la Capilla de la Cofradía, donde los hermanos, al término de la misma, se dan un abrazo fuerte porque, un año más, los hermanos han podido rezar y acompañar a Jesús, el nazareno.

ESENCIA

De todos los actos religiosos que organiza la Cofradía Penitencial de Nuestro Padre Jesús Nazareno y Nuestra Madre la Virgen de la Amargura, la PROCESIÓN DE SILENCIO Y PENITENCIA es el más reciente en el tiempo. Su aprobación fue acordada en un cabildo celebrado el 7 de enero de 1996.

A la una de la madrugada del Viernes Santo sale de su capilla la imagen de N.P. Jesús Nazareno llevado a hombros por los hermanos de esta penitencial, descalzos, como ordena su regla. El silencio es sobrecogedor, el recorrido completamente a oscuras, tan solo alumbrado por las velas que la cofradía reparte en su sede, minutos antes de la salida de la procesión, los faroles de los hermanos y las velas que los vecinos a lo largo del recorrido colocan en aceras y balcones. A lo largo de la procesión, se simbolizan las tres caídas de nuestro señor camino del calvario, con tres genuflexiones de la imagen a lo largo del recorrido. Al término de la procesión se lee el soneto a N.P. Jesús Nazareno a los compases de un Violonchelo. Es la única procesión en la que el recorrido permanece a oscuras, alumbrado por hermanos de la cofradía y público asistente. La genuflexión o caídas se representan en el Palacio episcopal, la puerta de los descalzos en la catedral y en la plaza de la Inmaculada. El soneto leído al final de la procesión frente a su capilla, es obra de Felix Buisan Cítores, hermano de la cofradía. Esta imagen tiene culto diario, celebrándose misa diaria en su capilla por bula Papal.

Imaginería

Nuestro Padre Jesús Nazareno