H. F. Virgen de la Piedad

Sábado de Pasión | 19 h.

Piedad y Reconciliación

Recorrido
S. Agustín, Mayor, La Cestilla, Pza. Isabel la Católica, General Amor, Doctrinos, Pza. S. Miguel, Mayor Antigua, Panaderas, Mancornador, Pza. Pio XII, Paseo del Salón, Avenida Modesto Lafuente, Paseo Ntra. Sra. de los Ángeles, Avenida Cataluña, San Marco, Avenida Cataluña, Paseo Ntra. Sra. de los Ángeles, Avenida Modesto Lafuente, Paseo del Salón, Mayor, San Agustín.

Actos
[19:35] Saludo a la Inmaculada (Mancornador).
[20:30] Acto de Reconciliación (San Marco)

Marcos de Interés
[19:00] Salida. S. Agustín.
[19:15] Compañía.
[19:35] Saludo a la Inmaculada Mancornador.
[21:40] Pza. Pio XII.
[21:55] Cuatro Cantones.
[22:15] Despedida. S. Agustín.

La procesión parte, a la caída de la tarde, de la Iglesia Penitencial de San Agustín. El silencio de cofrades y público acompaña al paso de la Virgen de la Piedad, en un recorrido unos años más corto y otros algo más extenso, que recorre el centro de la ciudad en un primer momento, para dirigirse a continuación hacia el barrio de la parroquia que cada año la Asamblea de la Hermandad organizadora determina. En el corazón del barrio, en su parroquia, tiene lugar el acto penitencial comunitario, una celebración que tiene como fin que tanto cofrades como pueblo fiel confiesen sus pecados, en el ejercicio del sacramento de la reconciliación, para comenzar la Semana Santa libres de toda culpa y en la mejor disposición para celebrar los misterios centrales de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo. Una vez finalizado el acto, la oscuridad de la noche acompaña el regreso de los penitentes, nuevamente, hasta la Iglesia Penitencial de San Agustín, en cuyo atrio tiene lugar, como final de la procesión, el Canto de la Salve a la Virgen de la Piedad.

ESENCIA

La PROCESIÓN DE PIEDAD Y RECONCILIACIÓN, que tiene lugar en la tarde del Sábado de Pasión, ha sido, hasta este año, la puerta de entrada a la Semana Santa en Palencia. Aprobada en el año 2005, aúna la austeridad propia del espíritu franciscano de su cofradía organizadora, la Hermandad Franciscana de la Virgen de la Piedad, basado en la ausencia de las reminiscencias procesionales barrocas y la eliminación de cualquier espectacularidad de los últimos años, con la idiosincrasia del ciclo procesional palentino, heredado de muchos años de penitencia popular en los días de Pasión. Sus pilares fundamentales aparecen reflejados en el título elegido: PIEDAD, por ser la procesión titular de la Hermandad, el acto más importante de cuantos celebra la misma a lo largo de todo el año. En él, la Hermandad acompaña a su imagen titular, la Virgen de la Piedad, hacia un encuentro personal con sus devotos en sus respectivas parroquias, buscando recorridos viables, íntimos y estéticos, que propicien un mayor recogimiento. RECONCILIACIÓN, en referencia al alto contenido espiritual de la celebración penitencial, aportando a la programación diocesana un acto sencillo, comunitario, pero lleno de significado, que sirve de preparación para la Semana Santa, liberándonos de toda falta mediante el acto de la confesión personal. En el momento en que la Hermandad Franciscana de la Virgen de la Piedad quiso plantear su procesión titular, puesto que todas las penitenciales de la ciudad ya la tenían, el entonces Obispo, D. Rafael Palmero, quería para la Semana Santa palentina propuestas diferentes e innovadoras. U La ciudad tenía muchas procesiones, y una más sólo estaría justificada si se aportaba un sólido contenido religioso. Y éste llegó por partida doble. La Hermandad Franciscana de la Virgen de la Piedad cerró el ciclo procesional palentino en sus vísperas con este desfile, que se celebra cada año en una parroquia, lo que constituye una novedad en la ciudad al implicar a los barrios en la Semana Santa. Y además, incluyó un acto penitencial con el que se pretende que los cofrades y los ciudadanos en general inicien la Pasión libres de pecados y de culpas, como no puede ser de otra forma. Casi una década después, se puede decir que esta procesión está ya plenamente consolidada dentro del ciclo procesional palentino, y con plenas energías ha comenzado una segunda rotación en sus visitas a las diferentes parroquias, tras haberse dirigido a las de María Reina Inmaculada, San Antonio, Nuestra Señora del Carmen, Nuestra Señora de Allende el Río, San Marco, San Ignacio y Santa Inés y San José Obrero, y habiendo dejado estampas tan bonitas como las del paso de la Virgen de la Piedad pasando sobre el río por el Puentecillas, que dieron lugar al planteamiento, en el año 2012, de la procesión de Luz de Tinieblas en la tarde del Miércoles Santo.

Se oscurece el cielo en la tarde del Sábado de Pasión. Mientras la ciudad va despertando a una nueva Semana Santa, el cortejo, a modo de dramático testimonio, avanza lentamente, extramuros de la ciudad, buscando el íntimo y fervoroso recogimiento de barrio. El sobrecogedor silencio, rasgado por el estertóreo sonido de las carracas, crea un clima de honda profundidad religiosa, invitando a una oración solitaria, cargada de sentimiento. La noche y sus tímidas luces realzan las siluetas penitentes, creando un monacal ambiente que refleja el dolor severo, austero, franciscano, con que los cofrades acompañan a la Madre, que camina buscando el arrepentimiento de sus hijos. Todo llegará… Su rostro, interpelando hacia el interior de cada uno, empuja a una reconciliación para que, en esta noche que se avecina, una vez desclavados de nuestras cruces diarias, podamos reposar también en sus brazos, acogidos por su inmensa misericordia. Mañana será el día gozoso en que la mayor de las historias de entrega y amor comenzará a escribirse con letras de sangre y llanto. Hoy aún es Sábado de Pasión, sábado de dolor, sábado de perdón …

Imaginería

San Francisco de Asís

Santísima Virgen de la Piedad