Cofradía de Jesús Crucificado

Lunes Santo | 20:30 h.

Las Cinco Llagas

Recorrido
Pza. Mayor, Secretario Vázquez, Ignacio Martínez de Azcoitia, Mayor, Pza. León, Pza. S. Pablo, Sto. Domingo de Guzmán, Pza. Carmelitas, Sta. Teresa de Jesús, Pza. Inmaculada, Catedral, Jorge Manrique, Juan de Castilla, Barrio y Mier, Mayor, Ignacio Martínez de Azcoitia, Pza. S. Francisco.

Actos
[20:30] Vestición. Plaza Mayor.
[21:20] Rezo 1ª Llaga. Iglesia Penitencial de San Agustín.
[21:50] Rezo 2ª Llaga. Plaza San Pablo.
[22:10] Rezo 3ª Llaga. Catedral.
[23:15] Rezo 4ª y 5ª Llagas. San Francisco.

Marcos de Interés
[20:50] Calle Ignacio Martínez de Azcoitia.
[22:30] Calle Barrio y Mier.

La procesión, cuya titularidad ostenta la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Crucficado y Nuestra Madre Dolorosa, se celebra en la tarde-noche del Lunes Santo. Jesús Crucificado, talla que es la absoluta protagonista de todo el desfile, abandona el atrio de San Francisco, a los sones de la Banda de Cornetas y Tambores del Padre Nuestro y escolatod por los miembros de la Policía Local, para encaminarse hacia la Plaza Mayor, donde se sitúa el inicio de la procesión. Mientras tanto, hasta allí se han ido acercando las representaciones de hermanos del resto de Cofradías Penitenciales de la ciudad para participar en la procesión. En el momento en que el Cristo llega a los pies del Ayuntamiento, tiene lugar uno de los actos más curiosos para turistas, devotos y espectadores en general: el Acto de Vestición. Dos hermanos de cada Cofradía suben la escalinata del Ayuntamiento y se van colocando las distintas partes que componen el hábito: la túnica, el cíngulo, el capirote, la capa, la medalla,… a la vez que un sacerdote va explicando el significado de cada una de las mismas. Tras este sencillo acto explicativo, y tras una breve oración introductoria al Ejercicio de las Cinco Llagas, se da inicio a la procesión. A lo largo de la misma se realizan diferentes paradas en las que se medita sobre las cinco llagas del cuerpo de Cristo. La primera, en la iglesia de San Agustín, ante la Virgen de la Piedad. Las dos siguientes, en la Plaza de San Pablo, en la Capilla de Jesús Nazareno y en la Iglesia de San Pablo. Las dos últimas, y ya de regreso en la plaza de San Francisco, ante la imponente talla de la Virgen de la Soledad la cuarta, y ante la Virgen titular de la Cofradía la quinta. En este Lunes Santo, la imagen es portada a hombros en unas sencillas andas metálicas. La Cofradía organizadora invita al resto de cofrades a que también ellos porten el paso como símbolo de fraternidad, aunque se reservan para sus propios hermanos los momentos cruciales de la procesión. El Cristo, en la tarde del Viernes Santo, procesiona junto con la otra imagen titular de la Cofradía, Nuestra Madre Dolorosa, en una carroza adornada con el emblema de la Cofradía.

ESENCIA

En sus inicios, la Cofradía de Jesús Crucificado y Nuestra Madre Dolorosa ya organizó una procesión en la tarde del Martes Santo de efímera vida pero de profundo impacto. Además, a mediados del siglo pasado, en la tarde del Lunes Santo recorría las calles la llamada procesión del Silencio, en la que no salían cofrades sino cuantoas personas y congregaciones lo deseaban. En el año 1998, coincidiendo con la declaración de la Semana Santa de Palencia como Fiesta de Interés Turístico Regional, y tras la reforma de los estatutos de esta Cofradía, que tuvo lugar en el año anterior, se pone en marcha la procesión titular de la Cofradía, denominada PROCESIÓN DE LAS CINCO LLAGAS. La devoción a las Cinco Llagas, que concita la temática central de esta procesión, tiene su origen en los siglos doce y trece y fue iniciada por San Francisco de Asís quien, según la tradición, estando en éxtasis recibió directamente del Crucificado estos estigmas en su propio cuerpo. El renacimiento de la vida religiosa y la fervorosa actividad de San Bernardo y San Francisco, junto con el entusiasmo de los Cruzados que regresaban de Tierra Santa, dieron un impulso maravilloso a la devoción a la Pasión de Jesucristo, particularmente a las prácticas en honor a las Llagas de sus Sagradas Manos, Pies y Costado. La razón para esta devoción fue muy bien expresada en un periodo posterior en el memorial de los Obispos polacos al Papa Clemente XIII: “Más aún, las Cinco Llagas de Cristo son honradas con una Misa y un Oficio, y en consideración a estas llagas veneramos también los pies, las manos y el costado de tan adorable Redentor. Estas partes del santísimo cuerpo de Nuestro Señor son consideradas como las más dignas de un culto particular precisamente porque sufrieron dolores especiales por nuestra salvación y porque fueron decoradas con estas llagas como si fueran una insigne marca de amor. Por lo tanto, con viva fe, ellas no pueden ser vistas de otro modo que con un sentimiento especial de religión y devoción”. Se han preservado muchas hermosas plegarias medievales en honor a las Sagradas Llagas, incluyendo algunas atribuidas a Santa Clara de Asís. Santa Matilde y Santa Gertrudes de Helfta fueron devotas de las Santas Llagas, esta última Santa recitaba diariamente una oración en honor a las 5.466 llagas que, de acuerdo a la tradición medieval, fueron infligidas a Jesús durante su Pasión. En el Siglo Catorce, en el sur de Alemania era costumbre recitar todos los días quince Padre Nuestros (los cuales sumaban 5.475 durante el curso de un año) en memoria de las Sagradas Llagas. De acuerdo a la Misa “Humiliavit” del Misal Romano, entre las Misas Medievales existía una Misa especial en honor a las Llagas de Cristo que se creía que fue escrita por el Evangelista San Juan y revelada a Bonifacio II en el año 532. Se conocía como la Misa Dorada y los Papas Inocencio VI y Juan XXII 1334 le otorgaron indulgencias; durante su celebración siempre se encendían cinco velas. Popularmente se sostenía que si alguien la decía o la escuchaba durante cinco días consecutivos nunca sufriría de los dolores que causa el fuego del infierno. El Rosario Dominicano ayudó también a promover la devoción a las Sagradas Llagas ya que si las cincuenta cuentas pequeñas se refieren a María, las cinco cuentas grandes con sus correspondientes Padre Nuestros tienen intención de honrar las Cinco Llagas de Cristo. Más aún, en algunos lugares fue costumbre tocar una campana todos los Viernes al mediodía para recordar a los fieles que rezaran cinco Padrenuestros y Avemarías en honor a las Llagas Santas. El 11 de Agosto de 1823 la Santa Sede aprobó una corona o rosario de las Cinco Llagas, renovándola en 1851. Consiste en cinco partes, cada una compuesta por cinco Glorias en honor a las Llagas de Cristo y un Ave María en conmemoración de la Madre Dolorosa.

Mientras me ciño mi cíngulo contemplaré, hoy, con respeto, tus heridas. Cinco Llagas. Cinco oraciones calladas que claman por nuestros pecados. Cinco Llagas. Mientras me ciño mi cíngulo prepararé mi hombro, que será el de los hermanos que estarán a mi lado. Que estarán a mi lado compartiendo el dolor, compartiendo el clamor callado de tus Cinco Llagas. Y será ese dolor callado el que me haga sentir el tuyo, será ese pequeño sacrificio compartido el que me explique tu sufrimiento y el que enseñe a cuantos te vean pasar por las calles de mi Palencia que tus Llagas, tus Cinco Llagas, son laceradas que sirven como oración ante el Padre, son los vanos que acabarán reconstruyendo el Templo en apenas tres días...

Imaginería

Nuestro Padre Jesús Crucificado