Archicofradía de N. P. Jesús de Medinaceli y Cofradía de N. P. Jesús Nazareno

Martes Santo | 20:00 h.

El Prendimiento

Recorrido
Jesús Nazareno, Pza. S. Pablo, Hermanos Madrid, Pza. Juan XXIII, Mayor Antigua, Pza. S. Miguel, Doctrinos, General Amor, Pza. Isabel la Católica, La Cestilla, Mayor, Pza. León, Pza. S. Pablo, Jesús Nazareno.

Actos
[20:00] Salida. Capilla de Jesús Nazareno.
[21:00] Prendimiento. Iglesia Parroquial de San Miguel.
[22:10] Saludo a la Virgen de la Piedad. Iglesia Penitencial de San Agustín.
[22:25] Despedida. Capilla de Jesús Nazareno

Marcos de Interés
[21:45] Plaza Isabel la Católica.
[22:30] Plaza San Pablo.

La Procesión del Prendimiento es una de las más tradicionales y populares de cuantas tienen lugar en la capital palentina. A las 20:30, desde la Capilla de Jesús Nazareno, parte la comitiva de hermanos de esta cofradía que, acompañando al paso de “La Traición de Judas”, y emulando a las turbas que acudieron al Huerto de los Olivos a prender a Jesús, se encaminan hacia la Iglesia de San Miguel. Precisamente, es ésta una de las novedades fundamentales de la Semana Santa, puesto que, tras muchos años celebrando el acto en la plaza de la Inmaculada, se vuelve en este año 2014 a su marco originario. Cuando llegan los Nazarenos a la iglesia de San Miguel, tiene lugar uno de los actos más singulares de la Semana Santa palentina: el acto del Prendimiento. En él, se recitan los evangelios donde se narra el pasaje del Prendimiento, en el que Jesús es arrestado por los romanos tras la traición de su discípulo Judas, que lo vende a éstos por unas pocas monedas de oro. Finalizada la lectura, un hermano de la cofradía nazarena golpea tres veces la puerta de la Catedral, en unos toques secos que se intercalan con tres toques de tararú. A esta llamada se responde abriendo los portones para permitir la salida de la imagen del Cristo de Medinaceli, escoltada por los hermanos de su cofradía, mientras la Banda Municipal de la ciudad interpreta el Himno de Medinaceli. Como final de este acto, que representa la captura de Jesucristo en el Huerto de los Olivos en la tarde del Jueves Santo, un hermano nazareno coloca unas esposas a los pies de la imagen titular como símbolo de su cautiverio mientras la imagen de la Traición de Judas aguarda justo enfrente. Tras el acto da comienzo la procesión que recorre algunas calles del centro de la ciudad hasta que llega a la plaza de San Pablo donde tras dirigirse algunas oraciones se introduce la imagen del Cristo de Medinaceli con la marcha real interpretada por la Banda de Cornetas y tambores de la Cofradía de Jesús Nazareno. Una vez finalizada la procesión, y ya adentrados en la fría noche palentina, los Cofrades de Medinaceli acompañan al Cristo hasta su casa, la Iglesia Parroquial de San Miguel. Allí es venerado durante todo el año por los palentinos, y especialmente en el primer viernes de Marzo, cuando el templo se llena de cientos de visitantes que se acercan a la capilla donde se encuentra la imagen y con gesto orante lo saludan, inclinando la cabeza y besando el cordón dorado que se desprende desde sus manos.

ESENCIA

En torno al último cuarto del siglo XIX, aparecen por primera vez documentos que hacen referencia a la PROCESIÓN DEL PRENDIMIENTO del Jueves Santo, que se celebraría desde tiempo atrás, y que testimonian que debió ser muy concurrida durante el tiempo que se vino celebrando, hasta su inicial desaparición. En 1937, en plena guerra Civil, se decide trasladar la procesión del Prendimiento a las 8 de la tarde del Miércoles Santo. En 1940 se acuerda introducir ciertas modificaciones en la misma: se saldría hasta la iglesia de San Miguel para hacer la ceremonia que representaba el Prendimiento ante el Cristo de Medinaceli y luego se llevaría la imagen a San Pablo, donde la coral palentina cantaría el Miserere. En 1955, y ante la adquisición, por parte de la Cofradía de Jesús Nazareno, de su nueva titular mariana, se acuerda suspender la procesión del Prendimiento, sustituyéndola por otra procesión de hermanas que discurriría a las 10 de la noche del Jueves Santo. No duraría mucho esta nueva procesión, llamada de la Virgen de la Amargura, porque años más tarde, en 1967, se tomaría la decisión de suprimirla definitivamente por la falta de hermanas a la misma. En 1988, por iniciativa de unos hermanos de la Cofradía de Jesús Nazareno, se quiso recuperar la desaparecida “Procesión del Prendimiento”, que había dejado de celebrarse desde 1955. Ello conllevó, también, la revitalización de la Archicofradía de Jesús de Medinaceli, que se incorpora a los desfiles procesionales de la Semana Santa, Desde su recuperación la procesión es organizada en colaboración por ambas Cofradías, y tiene lugar en la noche del Martes Santo. El acto central de la procesión recuerda el Prendimiento de Jesús. Según los Evangelios Canónicos, tras la Última Cena, Jesús y sus discípulos fueron a Getsemaní, un jardín situado al borde del valle de Cedrón, que probablemente era un huerto de olivos. Una vez allí se describe como Jesús abandona al grupo y se retira para rezar en privado. Los tres discípulos que acompañaban a Jesús estaban dormidos a su regreso, y Jesús los criticó por haber fallado en permanecer despiertos tan sólo por una hora, sugiriéndoles rezar para poder evitar la tentación. Poco después, Judas aparece en escena, y Jesús alerta a sus discípulos acerca de esto antes de que Judas se acerque, acompañado por una multitud compuesta por gente enviada por los sacerdotes principales, los escribas y los ancianos. Indiferente, ante la entrada del grupo de hombres al jardín, Jesús sale a su paso y les pregunta sobre su cometido. Ellos le contestan que estaban en busca de Jesús de Nazaret. En el momento en que Jesús les contesta que era él, todos los miembros del grupo que venía a arrestarlo caen al suelo, y Judas se acerca a besar a Jesús, como señal preestablecida para señalar quien era el que tenía que ser prendido. Una vez identificado, la multitud arresta a Jesús, aunque uno de sus discípulos intenta detenerlos usando una espada mediante la cual corta la oreja de uno de los hombres de la multitud.

Maniatado y humillado por los suyos, buscando miradas de aquellos hijos a los que entregó su Cuerpo y Sangre. Ese beso, frío y calculado, rasga su corazón, y su mejilla es atormentada por la traición. Hoy todos somos un Judas que comió de tu pan y se alimentó de tu sangre; somos los pecadores que buscamos deshacernos de nuestros grilletes mundanos. Clemencia, Señor, ante la injusticia de los que niegan tu Palabra; el silencio es sólo quebrantado por el remordimiento de un hijo que entrega a su Padre a la más cruel condena en el crepúsculo de la noche. Tú eres a quien buscaban aquellos Fariseos; Tú, Jesús de Nazareno, que atraviesas las puertas de tu templo para salvar a todos tus hijos pecadores. Todos, como Tadeo, quieren lavar tus heridas con lágrimas penitentes, entregarse a ti en esta Pasión cruenta a la que nuestra vileza te ha condenado. Túnica morada ceñida a tu cuerpo sentenciado, cuerdas que atan las manos que sanaron a los enfermos, que lavaron sus pies… ¡Traidor, suplica al Nazareno el perdón de tus pecados! Tú le rechazaste y le entregaste; Él te acoge y te concede su misericordia. Los penitentes serán hoy los pies hacia tu Via Crucis, caminarán junto a Ti, Medinaceli, entregado para la Salvación del mundo.

Imaginería

La Traición de Judas

Cristo de Medinaceli