Hermandad del Santísimo Cristo de la Misericordia

Miércoles Santo | 20 h.

Santo Vía Crucis de la Misericordia

Recorrido
Compañía, Pza. Isabel la Católica, La Cestilla, Mayor, Boca Plaza, Plaza Mayor, Pza. de la Sal, Joaquín Costa, Colón, Becerro de Bengoa, Mayor, La Cestilla, Pza. Isabel la Católica, Compañía.

Actos
[20:30] Salida Compañía.
[21:15] Santo ViaCrucis Pza. Mayor
[22:45] Despedida Compañía.

Marcos de Interés
[22:00] Diputación.

La Procesión del Santo Vía Crucis tiene lugar en la tarde del Miércoles Santo, en la que otros dos cortejos recorrerán nuestras calles. Su primer momento se produce en la Iglesia de Nuestra Señora de la Calle, en cuyo interior se reza una breve oración preparatoria que tiene como misión crear el ambiente espiritual adecuado para la participación de todos los cofrades en la procesión. Tras la misma, y a los sones de la banda de su Cofradía, sale el Cristo de la Misericordia a la calle. Tras un recorrido, que incluye todo el entorno catedralicio, llega a la plaza Mayor, donde tiene lugar el Ejercicio del Santo Via Crucis. En cada estación, se hace una pequeña oración y se lee el fragmento evangélico que refleje más fielmente el momento expuesto en la misma. Al término de las distintas estaciones el Obispo realiza una reflexión, tras la que se reanuda la procesión de regreso a la Iglesia de Nuestra Señora de la Calle, a través de un sencillo recorrido. Allí, en el atrio de la Iglesia, tiene lugar una emotiva despedida, tras la que el Cristo vuelve al interior. Desde el año 1999, participa en el acto un Vía Crucis penitencial de Calle, realizado en madera por Luis Fernando Martínez. Hermanos de distintas Cofradías portan en sus manos las catorce imágenes, colocadas en forma circular, como habitualmente se encuentran en el interior de los templos. Cada una de las estaciones representadas sigue el mismo patrón. Su diseño se inspira en el de la medalla de la Cofradía. La base del mismo es una cruz flordelisada. Sobre la misma, en sus travesaños horizontal y vertical, se colocan tres hendiduras que sirven para crear un efecto lumínico y dar sencillez a la obra. En la parte superior de la cruz se ha dispuesto el número de cada estación, empleando los clásicos números romanos. En el centro de la cruz, por medio de claros y sencillos símbolos identificadores se representa el tema alusivo a cada una de las estaciones.

ESENCIA

La PROCESIÓN DEL SANTO VÍA CRUCIS se basa en la práctica del piadoso ejercicio que, proviniendo del latín, significa literalmente el Camino de la Cruz. Es un camino de oración en el que se medita y reflexiona sobre los distintos momentos de la Pasión de nuestro Señor Jesucristo, algunos de los cuales aparecen relatados en los evangelios, y formando otros parte de la tradición cristiana que los ha transmitido generación tras generación. No se sabe a ciencia cierta la época en la que se empiezan a realizar los primeros Vía Crucis. Se cree que, en la Edad Media, los cristianos que peregrinaban a tierra santa visitaban los distintos lugares de la vida de Jesús y hacían una pequeña oración en cada uno de esos sitios. Posiblemente fueron los padres franciscanos los que unificaron y propagaron el rezo del Vía Crucis, ya que desde el año 1342 son los encargados de custodiar los lugares más preciados por la cristiandad en Jerusalén. Con el tiempo, los distintos papas se encargaron de extender esta tradición fuera de los lugares donde habitó Jesús, y se fueron colocando las distintas meditaciones o estaciones en las iglesias para que no fuera necesario el tener que desplazarse hasta Israel para hacer el ejercicio penitencial. Posteriormente se empezaron a conceder indulgencias plenarias a todos aquellos que realizaran fielmente el Vía Crucis. Durante muchos siglos la Vía Dolorosa ha contado con 14 estaciones. Fue el papa Juan Pablo II quien decidió cambiar algunas de las estaciones, añadiendo una decimoquinta: la Resurrección. No obstante en muchos lugares se sigue realizando el tradicional Vía Crucis; es muy típico encontrarnos durante los viernes de cuaresma con el rezo del Vía Crucis en las diversas iglesias. Generalmente en procesión, los fieles se van moviendo por el interior de la iglesia haciendo un pequeño recorrido que simboliza el que realizó Jesús en su camino hacia la cruz. En Palencia, desde antiguo se vino realizando una procesión penitencial que incluía el rezo del Via Crucis, en la tarde del Miércoles Santo. Aunque en un principio era la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno su titular, tras la aparición de la Hermandad del Santísimo Cristo de la Misericordia se le cede a ésta última la organización del Vía Crucis, que lleva a cabo por vez primera en el año 1947. Desde entonces, el rezo ha tenido lugar en varios sitios de la capital palentina. Durante los primeros años se realizó una pequeña procesión que culminaba en la Plaza Mayor, donde tenía lugar el rezo de las estaciones y de las meditaciones llevadas a cabo por el Obispo de la ciudad. En 1968, coincidiendo con unas obras de remodelación de la Plaza Mayor, el Vía Crucis pasó a realizarse en la Santa Iglesia Catedral, donde se siguió celebrando durante varios años por considerarse un lugar más propicio para el recogimiento de los fieles. Más recientemente, se ha vuelto otra vez al lugar de origen, la Plaza Mayor. En los tiempos recientes, esta procesión ha sufrido serias modificaciones. Aunque inicialmente participaban en ella tanto el Cristo de la Misericordia como una Virgen (fuera la Virgen de la Soledad, la Quinta Angustia o la Virgen de los Dolores), desde 1999 se añadió un tercer paso, la Virgen de la Piedad. En el año 2007, se acomete una nueva remodelación en cuanto a la iconografía a desarrollar en la procesión, y se intenta reunir en la procesión a todos los Cristos Crucificados de las distintas cofradías. En el año 2010, la Hermandad organizadora decide abandonar la plaza Mayor y trasladar el acto central a la plaza Inmaculada, más recogida y silenciosa, en una situación que no llega ni a experimentarse ni a mantenerse, dado que en el transcurso de la procesión llueve, y el Cristo de la Misericordia se ve obligado a resguardarse en la Iglesia de Nuestra Señora de la Calle. Con la aprobación de la procesión del Indulto en 2011, la Cofradía decide centrar todos sus esfuerzos en la misma, y convertir el Via Crucis en un Acto Penitencial no procesional, centrado en la imagen del Cristo de la Misericordia, al que únicamente acompañaría la Virgen de la Soledad. En el año 2013, se decide recuperar la organización de la procesión del Santo Via Crucis, y para emular su antiguo esplendor, se incluyen nuevos pasos en la nómina: Nuestra Señora del Dolor y la Coronación de Espinas de la Vera Cruz, y el Cristo de Medinaceli de su cofradía homónima.

Misericordia, Señor, pues quiero ahora seguir tus huellas y recorrer en espíritu tu vía dolorosa. Haz, pues, que cobre vida ante mi alma lo que padeciste por mí. Abre mis ojos, toca mi corazón, para que vea y grabe en mi interior lo grande que es tu amor por mí, y me vuelva a Ti, mi Salvador, con toda el alma, y me aparte del pecado que tan amargos sufrimientos te causó. Me pesan de todo corazón, Señor, los pecados que he cometido. Quiero empezar de nuevo; ponerme seriamente en camino y seguirte. Ayúdame. Ayúdame también a llevar mi cruz contigo. Haz que reconozca en tu doloroso camino mi propia indigencia. Enséñame a comprender lo que ella me sugiere, lo que debo hacer precisamente yo, y precisamente ahora. Y luego haz que esa comprensión se fortalezca y dé fruto, de modo que también yo actúe conforme a ella. Misericordia, Señor.

Imaginería

Nuestra Señora del Dolor

Santísismo Cristo de la Misericordia

Nuestra Señora de la Soledad