H. F. Virgen de la Piedad

Miércoles Santo | 22:00 h.

Luz y Tinieblas

Recorrido
20.50 h. Recepción. 21.00 h. Ejercicio de Tinieblas 22.00 h. Procesión S. Agustín, Mayor, Pza. León, Eduardo Dato, Pza. Carmelitas, Sta. Teresa de Jesús, Hospital, Pza. Cervantes, Pza. S. Antolín, Salvino Sierra, Puentecillas, Sotillo, Paseo Rogativas, Camino S. Román, Parroquia Allende el Río, Camino S. Román, Paseo Rogativas, Sotillo, Puentecillas, Salvino Sierra, Pza. S. Antolín, Mayor Antigua, Sto. S. Pedro, Pza. Inmaculada, Catedral, Jorge Manrique, Juan de Castilla, Barrio y Mier, Mayor, S. Agustín.

Actos
[23:05] Saludo con el Sto. Cristo. Cementerio Allende el Río.
[23:15] Oración por los difuntos. Parroquia Allende el Río
[00:30] Estación de Penitencia. Catedral.
[01:00] Despedida. S. Agustín.

Marcos de Interés
[22:00] Salida. S. Agustín.
[22:25] Pza. Cervantes.
[22:35] Puentecillas (I).
[00:00] Puentecillas (V).

Al caer la noche, cuando la oscuridad reina en el Miércoles Santo, en el interior de la Iglesia de San Agustín, con el Cristo Señor de la Vida y de la Muerte dispuesto en el centro, comienza el Ejercicio de Tinieblas. Los cofrades, ataviados con la indumentaria franciscana de su Hermandad, van desglosando cada salmo mientras las velas se apagan, una a una, hasta que la iglesia queda en penumbras. Es entonces cuando las carracas suenan, para dar paso a la eclosión de la luz. Una vez finalizado el Ejercicio, sale de la Iglesia la procesión de Luz y Tinieblas que, con el objetivo de llegar hasta el barrio de Allende el Río, transcurre en absoluto silencio por la parte más antigua de la ciudad, en un recorrido que, incluso, atraviesa el Puentecillas. Llegados a la Parroquia de Nuestra Señora de Allende el Río, se realiza un Acto Penitencial en recuerdo de los hermanos difuntos. Una vez finalizado el acto, el cortejo procesional se encamina, de nuevo, y ya en las primeras horas del Jueves Santo, a la Iglesia de San Agustín.

ESENCIA

El Miércoles Santo, central en la Semana Santa, es el día de la entrega y la traición. Este día se recuerda el momento en que Judas, uno de los doce discípulos del Señor, se pone de acuerdo con los enemigos de Jesús y se ofrece a entregarlo a cambio de 30 monedas de plata. Es el comienzo de la mortal confabulación. El Oficio de Tinieblas es la ceremonia litúrgica que lleva a cabo la Iglesia Católica Apostólica Romana el Miércoles Santo al caer la tarde. Se trata del mismo rezo de la Liturgia de las Horas -invitatorio, laudes, vísperas y completas- que se hace todos los días a la mañana, tarde y noche, pero unificado para el Jueves y Viernes Santo en una oración realizada el Miércoles Santo al advenir la tarde; se adelanta al miércoles para que quien reza no falte al rezo a causa de los demás ritos de Semana Santa. En este oficio todas las luces del templo han de estar apagadas y junto al altar debe haber un tenebrario o candelero con quince velas o cirios amarillos que representen a los once apóstoles que permanecieron tras la traición del Iscariote, las tres marías -María Salomé, María de Cleofás y María Magdalena- y a la Virgen María, representada por un cirio más destacado que los otros. Los cirios se van apagando uno tras otro tras cada salmo para que al final quede encendido sólo el cirio que más destaca al acercarse la muerte del Redentor. Al llegar al último cirio, se canta el Miserere y el cirio se sitúa en la parte posterior al altar ocultándolo, simbolizando la entrada de Jesús en la sepultura y la permanencia de la Iglesia en espera de la Luz que surgirá en la Vigilia Pascual. Terminado el "Miserere" el clero y los fieles producen un ruido de carracas y matracas, que cesa dramáticamente al aparecer la luz del cirio oculto detrás del altar, para simular las convulsiones y trastornos naturales que sobrevinieron a la naturaleza al morir Jesucristo Salvador. Este Oficio presenta todas las características de las exequias: salmos, antífonas y responsorios fúnebres y de lamentación, omitiendo todo tipo de himno o doxología, sin acompañamientos musicales y con el altar desnudo, las imágenes cubiertas y en una absoluta oscuridad, salvo los cirios. Pero también recuerda la Pasión y agonía del Señor. La PROCESIÓN DE LUZ Y TINIEBLAS tiene su origen en la procesión de Piedad y Reconciliación que, en los años 2008 y 2010, visitó el barrio de Allende el Río, recuperando un recorrido por la parte más antigua de la ciudad que, incluso, cruzaba el Puentecillas. Tras una serie de discusiones en la Hermandad, se decide, en el año 2012, instituir una procesión que hiciera ese recorrido fijo todos los años. Para ello, se recogió la temática del Oficio de Tinieblas, llevando el acto a cabo previamente a la procesión para, a continuación, dirigirse a la parroquia de Nuestra Señora de Allende el Río para hacer una oración en memoria de los cofrades difuntos.